El física y materialmente aún está conmigo y mis demás congéneres y a pesar de su edad bien avanzada por cierto, ya que es un octogenario parece como de mi edad y yo aún no llego a los cincuenta aunque estoy muy cerca, pero lo más importante de él no es su vigorosidad física sino su fortaleza espiritual la cual es proverbial, la misma que precisamente logró impregnarme a mi y mis demás fraternos, lo que hoy todos agrademos de manera sin igual.
De él llevo gravado los más significativos y nobles principios que norman la vida del ser humano y con estos me he manejado en todo el discurrir de mi vida como persona y como profesional en más de una que tengo gracias a Dios y a él, porque siempre fue un preocupado y un gran abanderado a favor del desarrollo de sus retoños en todos los ordenes cosa que logró por lo que imagino debe sentirse muy orgulloso.
De él aprendí que la honestidad es el valor que te permite crecer en la vida y aunque es duro y muy difícil precisamente en estos tiempos tan distintos y descompuestos en el orden moral; pero su ejemplo más que su enseñanza me bastó para saber que eso es lo que ayuda a que el esfuerzo valga la pena y que luego se reciba una retribución por tal sacrificio, él ha hecho que la honestidad sea mi eterna compañera.
El me dijo y asimilé que la dignidad del ser humano es tan costosa que realmente no tiene valor material como para poder ser comprada a un determinado precio y por eso me ha sido tan difícil y tan fácil a la vez transitar por la vida humanamente hablando, es por eso que aunque dicen por ahí que todo hombre tiene su precio, lo cierto es que todavía yo no se cual es el mío.
De él aprendí que la fidelidad en término general y el amor a la patria hay que mantenerlo por encima de todos los intereses, porque no habrá mayor interés que mantener ese gallardete y ese espacio terráqueo que es tuyo y de todos a la vez, con el cual siempre se ha de estar comprometido y dispuesto a mantenerlo emancipado. Pero tristemente hoy en nuestra sociedad las cosas son muy distintas y nos asesina todo lo contrario a lo que él me enseñó.
En fin eso de la libertad, la moral, el respeto, la sinceridad y sobre todo el amor a Dios son de las cosas que él quiso que su prole asimilara para que hoy, precisamente hoy no caigamos antes las tentaciones del enemigo como la corrupción y las banalidades mundanas que viven asechando en cualquier esquina de mi país; por eso cuando lo veo leer el diario se le escuchan murmullos de protestas por las noticias sobre corrupción, malversación y su alma llora cuando observa el daño que los políticos y sus contertulios le han hecho al país.
Por todo lo que aprendí de él hoy soy eso que él quiso y de lo que me siento muy orgulloso al grado de que estoy emulando su ejemplo con mi prole porque estoy seguro que ellos al momento de enfrentarse con la vida me lo estarán por igual agradeciendo pero sobre todo porque indudablemente ese es el camino correcto.
De él puedo decir que de sus ochenta y un años treinta lo pasó vestido de un uniforme al cual le fue y le es fiel y yo aún visualizo sus manos cuando me decía que con ellas sólo hizo todo aquello de lo cual no se arrepiente hoy, pero que con ellas hizo todo aquello que hoy más que a él a mi me sirve de orgulloso y esto me ha quedado más que demostrado ya que en mi ejercicio en los medios de comunicación mi experiencia ha sido muy hermosa cuando por mi primer apellido descubren que yo formo parte directa de su descendencia.
Eso aprendí, eso soy y eso quiero seguir siendo hasta el fin de los tiempos y en la eternidad, allá en aquel espacio infinito en donde uno logra trasmutar imperativamente esta realidad terráquea y en donde viviremos en una dimensión etérea e incorpórea todos seremos felices, por haber cumplido con lo impuesto por aquel que es el todo y el verdadero manumisor de las miserias humanas. Usted ya se ha imagina que me he referido al autor de mis días, que como dije al principio todavía lo tengo a mi lado disfrutando de mi comportamiento en la sociedad.
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